miércoles, 7 de abril de 2010

LOS SIN TECHO


La foto es de Juan Lemus / Arrels Fundació


2015 es la fecha que estimaron los líderes mundiales para que no haya ninguna persona sin hogar. Pero el panorama es bastante oscuro si tenemos en cuenta que en este momento 30.000 personas “duermen en la calle” en España, que en 2015 no quede ninguna persona sin hogar en Europa es el objetivo del Año contra la Pobreza que se celebra en 2010, aunque parece que no se conseguirá.

El concepto “crónico” se suele utilizar tradicionalmente para definir a las personas sin hogar con largos procesos viviendo en la calle y, por lo tanto, muy desestructuradas. Hoy se empieza a analizar las respuestas que desde las distintas Administraciones Públicas y entidades sociales se están dando a esta realidad y nos preguntamos si son las respuestas las que se han cronificado, no siendo capaces de solucionar estas situaciones y sólo llegando a gestionarlas.

Cáritas afirma que en Europa hay 80 millones de pobres y que, de seguir así, el año Europeo contra la pobreza y la exclusión social que se celebra en 2010 será un fracaso .
Los Objetivos de Desarrollo del Milenio (
ODM) que se establecieron en 2000 ponían el foco en la lucha contra la pobreza y es cierto que para 2010 había más y mejores expectativas con respecto a este asunto. Sin embargo, es cierto que el entorno económico desfavorable en el que vivimos ha hecho que este objetivo no haya logrado el desarrollo oportuno. No obstante, se han logrado importantes avances en esa promesa que realizaron los líderes mundiales en el año 2000, aunque prefiero seguir pensando que mucho más puede ser realizado para luchar contra la pobreza en general y, con las situaciones de sinhogarismo y de extrema exclusión social.

Es una buena oportunidad de visibilizar a nivel global las injusticias y diferencias que existen en nuestras sociedades europeas, aunque no hay que conformarse con ello, sino que hay que pasar a la acción e intentar lograr soluciones concretas.

El perfil de las personas que llegan a la calle lleva cambiando desde las últimas décadas, y no sólo a partir de estos últimos años de crisis económica. Algunos datos del INE (2005) nos muestran una aproximación general al perfil de las personas que viven en la calle. Por ejemplo, el 51,8 % de las personas sin hogar encuestadas eran españoles frente a un 48,2% de inmigrantes. El 30% de las personas sin hogar era abstemia y nunca ha consumido drogas y el 11.8% de las personas sin hogar tiene aun trabajo.

Las personas sin hogar viven una media de 7 u 8 sucesos traumáticos encadenados, mientras el resto de las personas sufren una media de 3 ó 4 a lo largo de su vida. Sucesos como la muerte de una persona querida, una separación sentimental, la pérdida de un empleo, la inexistencia de recursos económicos, el desahucio (y, por lo tanto, la pérdida de alojamiento), unido a la falta de apoyo familiar y social, provocan una situación de vulnerabilidad que puede llevar con facilidad a una situación de calle.

La sociedad que entre todos estamos creando genera cada vez más factores que nos hacen vulnerables en nuestras vidas, una sociedad cada vez más individualista genera redes familiares, afectivas y de apoyo cada vez más débiles, un mercado de trabajo donde la producción y el mercado se sitúan por encima de las personas nos hace ser muy frágiles ante cualquier suceso traumático que podamos vivir en nuestras vidas. O, por ejemplo, un modelo social que fomenta el consumo en exceso provoca deudas e hipotecas que nos pueden situar a cualquiera ante una situación de rupturas vitales encadenadas que nos lleven a la calle.

El estereotipos de que las personas sin hogar son analfabetas y carecen de estudios. Para romper este estereotipo se recurre solemos a un dato de interés extraído de los estudios de Manuel Muñoz (2003) y Pedro Cabrera (1998) en el que se establecía que el 10-12% de las personas sin hogar han cursado estudios superiores y que un porcentaje de 2 de cada 3 cuentan con estudios de segundo ciclo.

Esto me parece aún más triste.